En nuestro centro médico en Montequinto realizamos la valoración y el tratamiento de lesiones producidas por golpes, caídas, torceduras, sobrecargas o movimientos bruscos, así como de dolores articulares y musculares que afectan a la movilidad diaria. La traumatología se encarga del diagnóstico y manejo de problemas en huesos, músculos, tendones y articulaciones, tanto en lesiones recientes como en molestias que se repiten con el tiempo.
En consulta exploramos la zona afectada, valoramos la movilidad y analizamos síntomas como dolor en hombro, rodilla, cadera o tobillo, molestias lumbares o cervicales, tendinitis, bursitis, esguinces, lesiones deportivas o artrosis. Cuando es necesario, interpretamos pruebas de imagen y realizamos un seguimiento clínico orientado a la recuperación funcional y a prevenir nuevas lesiones, adaptando cada caso a la situación y necesidades del paciente.
Realizamos exploración física, test funcionales y valoración de estabilidad articular. Cuando es necesario, solicitamos pruebas de imagen como radiografía o ecografía para confirmar el tipo de lesión. Estas herramientas permiten identificar fracturas, roturas fibrilares, luxaciones o lesiones de ligamentos con mayor precisión.
Explicamos cada resultado de manera clara y te indicamos los pasos recomendados para favorecer la recuperación y disminuir el dolor.
Dolor persistente tras un golpe, hinchazón que no mejora, dificultad para apoyar el pie, chasquidos al mover la articulación, pérdida de fuerza en brazo o pierna, rigidez prolongada o limitación para caminar. También deben valorarse esguinces, caídas, sobrecargas deportivas o molestias que se repiten.
Un buen cuidado tras una lesión ayuda a evitar recaídas. Mantener movilidad progresiva, controlar la inflamación, respetar los tiempos de reposo y fortalecer la zona lesionada son medidas clave. En lesiones repetitivas o de evolución larga, una revisión permite ajustar hábitos y prevenir futuras molestias.
Cuando el dolor no desaparece, hay hinchazón notable, dificultad para mover una articulación, sensación de inestabilidad, torceduras recientes o lesiones que no mejoran con reposo. También tras golpes o caídas que dejen molestias persistentes.
La fractura suele causar dolor más intenso, incapacidad para apoyar o mover la zona y, a veces, deformidad. El esguince permite cierto movimiento pero duele al apoyar o girar. Una exploración es necesaria para diferenciarlo correctamente.
Reposo, hielo, elevar la zona y evitar esfuerzos las primeras horas. Si el dolor no mejora, aparece hematoma o hay dificultad para mover la extremidad, conviene una revisión para descartar lesiones mayores.